Llegué al cementerio con paso lento, aunque firme, mientras una ola de recuerdos me recorría a medida que veía las tumbas. No me gustaba estar allí, pero había accedido a venir aunque supiese que iba a ser mi perdición.
Una cruz un tanto torcida, rodeada por un jardín circular, era el único adorno que se encontraba en medio del cementerio. Acercándome a la base de la cruz, busqué y tantee, y buscando la trampilla, que finalmente acabé encontrando y abriendo.
Podía notar que el pánico aturdía todo mi ser, pero recuperé la confianza en mí mismo, y tomé aire con tranquilidad. Eché una ultima mirada al exterior, y observé con detenida preocupación que estaba a punto de amanecer, pero ya no me podía echar atrás. Me metí en la pequeña y húmeda gruta. Esta se iba ensanchando poco a poco hasta que llegué a una puerta de madera un tanto podrida. Con el corazón en la boca, y sin saber muy bien lo que estaba haciendo, abrí la puerta
-Adelante, hace tiempo que te estábamos esperando- asomó una voz fría e inerte. No pude evitarlo, así que un escalofrío recorrió libremente mi espalda-. Faltabas en la reunión.
Una figura escuálida y pálida se encontraba sentada en una estrecha sala rodeada de sombras. Me sonrió falsamente, y instintivamente retrocedí y le enseñé los colmillos agresivamente. Me controlé, y volví a ponerme en tensión.
-¿Que quieres de mí? -Pregunté secamente-. A tí. Ya sabes que en este mundo, nosotros somos... "especies" extrañas. ¿Por que no volver a mas sobre el mundo?
-Si estamos así es por algo. No quiero ayudaos a reinar en vuestra malvada comunidad.
-Verás -explicó lentamente-. No es una opción. Emanas poder literalmente. Me da igual si quieres colaborar, o si tenemos que acabar contigo para conseguirlo. "Él" volverá al poder!! -El suelo empezó a temblar y decidí que era el momento perfecto para irme-. "ÉL ES EL DUEÑO DEL MUNDO! Y UN INSECTO COMO TÚ NO PUEDE...
No quise escuchar mas. Corrí rápidamente hacia la salida, y mientras me acercaba al barranco para irme del todo, comprobé con horror que la cruz se deshacía junto a las pruebas, y un grupo de demonios oscuros salían en mi búsqueda junto a un gríto que me decia:
-SI NO COOPERAS, PUEDES IR DANDOTE POR MUERTO...!!!
Salté por el barranco, y mientras empezaba a transformarme, pensé que esa amenaza no me preocupaba lo mas mínimo. Prácticamente, ya estaba muerto.
está genial es el qe más me gusta por ahora
ResponderEliminar