sábado, 19 de enero de 2013

La jubilación de un profesor

No me equivocaba. El calendario marcaba el día de hoy con un color rojo palpitante. "14 de diciembre, ceremonia de jubilación" La culminación de mi trabajo llegaba antes de lo esperado, y decidí que iba a hacer un repaso de mi vida. Me acerqué al cajón donde guardaba la lista que hice a los 25 años, con la cabeza llena de ilusiones y sueños. Ahora comprobaría cual había sido el resultado del largo paso del tiempo en los últimos años, aunque no me esperaba gran cosa. Empecé a marcar los recuadros que estaban al lado de la idea, y a medida que iba pasando el tiempo, me dí cuenta de que había cubierto la mayoria de las casillas. Muchas casillas. Casi todas las de la lista. Es una pena que ya no me diese tiempo a hacerlas... Estaba un poco deprimida, así que me tumbé en la cama boca arriba esperando a que volviesen a llamar para decirme la hora exacta para ir a mi despedida. Pasaron los minutos , y volví a coger la lista de la mesilla donde la habia depositado. Miré los huecos en blanco: Escribir un libro, hacer reconocer mis métitos, plantar un arbol, y sentirme orgullosa de mí misma.
Me sorprendió que aquella joven mente, de la que había partido mi mentalidad, fuese tan exigente... Aunque tal vez no tan alocada como pensaba.
Me senté en la cama y empecé a contar las casillas cubiertas. Había viajado por el mundo, había leído las grandes obras de la literatura española, había aprendido otro idioma  había compartido mi vida con la futura generación, creando grandes mentes que en un futuro se acordarían de mí. Estaba segura.Entonces, se me abrió la visión de la oportunidad que me brindaba el destino, y empecé a ver positivamente mi posición. Estaba en la época dorada de la vida. Todos los sueños que tuve en mi vida, siempre estuvieron eclipsados por mi situación, o no tenia tiempo, o recursos, o fuerza suficiente para hacerlos. Pero ahora mismo, tenia los tres. Podía hacer lo que quisiera. Volví a ver las casillas en blanco de la lista. Estaba en la mejor etapa de mi vida para escribir un libro, y quien sabe, quizás fuese en ese libro donde hiciese reconocer mis méritos  Y plantar un árbol no es mas que una tarea para cuando vaya de excursión al Courel. Y entonces, terminadas las tres, podré marcar la ultima casilla en blanco:
Sentirme orgullosa de mi misma

1 comentario:

  1. "Me sorprendió que aquella joven mente, de la que había partido mi mentalidad, fuese tan exigente... Aunque tal vez no tan alocada como pensaba."

    :-)

    ¡Me encanta!

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